Bajo tu piel corruptiblemente humana se advierte, tembloro y sutil, el
latido de una extraña eternidad, el eco de unos pasos lejanos que crean
una música formada de una soledad antigua y misteriosa; los cauces de
ríos íntimos remontando por tu sangre milenaria de primera mujer que
perdura en el tiempo sin sentido, sin destino, y que por un azar difícil
de explicar acaban llegando hasta el borde mismo de mis manos que sobre
tu piel temblorosa y corruptible también tiemblan. Y escuchan.
No hay comentarios:
Publicar un comentario