A embestidas de blanco,
Poderosa,
Fuiste arrojada a esta noche
Por una
Desconocida mano.
Y te dieron un nombre que no es tuyo
No sólo los diarios,
Los astrólogos también
Y muy pocos conozco que se precien
De asumir la verdad:
Que no eres la de siempre,
La última que he visto
Ni tampoco
Aquella de Virgilio o los aztecas,
Que sólo un ciclo cumples,
Que mueres cada poco
Como las horas mueren,
Como mueren las moscas y las larvas.
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